Posteado por: administrador | 10 de octubre de 2013

El copago irrumpe en las urbanizaciones

Fuente: elmundo.es

El polémico fenómeno del copago, auspiciado por la crisis, también se abre paso en las urbanizaciones de viviendas. Las comunidades de propietarios de edificios -con zonas de ocio y de deporte, principalmente- se decantan, cada vez más, por esta fórmula como fuente de ingresos. Los dueños de estos pisos, además de pagar el recibo de la comunidad, deben abonar una tasa por el uso de estos espacios comunitarios -gimnasio, pistas deportivas, piscina, etc.-.

Adolfo Calvo-Parra, secretario técnico del Colegio de Administradores de Fincas de Madrid, confirma esta creciente realidad evitando el término copago: “La individualización de los gastos es cada día más habitual en las urbanizaciones que disponen de múltiples zonas comunes. Normalmente, se da en residenciales de alto ‘standing’, aunque a nadie se le escapa que no son pocas las promociones VPO que también disponen de estos servicios”.

 Según Calvo-Parra, “no se trata de conculcar los derechos de la gente, sino imputar el coste de esas zonas a quien las utilice“. “¿Por qué un vecino que nunca usa ese servicio tiene que pagárselo al resto?”, se pregunta. Y pone un ejemplo claro: “Una pareja de jubilados que nunca va a la piscina ni al gimnasio ni a la pista de pádel, etc.”. Por todo ello, ve esta fórmula como correcta “por justicia y por necesidad económica” al tiempo que puede servir para rebajar el recibo fijo de la comunidad. Además, afirma que estas tasas de uso deberían cubrir el 70% de los gastos de estas zonas, mientras que el restante 30% deben pagarlo todos los propietarios en concepto del “derecho a disfrutar de ese servicio”.

 

Práctica totalmente legal

Esta práctica al alza está amparada por la legislación, como señalan desde Echeandía & Alevito Abogados, gabinete jurídico especializado en temas inmobiliarios. “El artículo 9 de la Ley de Propiedad Horizontal (LPH), entre otras cosas, dice que los propietarios están obligados a contribuir, con arreglo a la cuota de participación fijada o a lo especialmente establecido, a los gastos generales para el adecuado sostenimiento del inmueble, sus servicios, cargas y responsabilidades”, apuntan sus abogadas.

Itzíar Echeandía y Rosa Alevito puntualizan que estas nuevas tasas “podrían considerarse como una disposición especial y, por lo tanto, es una cuestión que merece estar en el título constitutivo o en los estatutos y ser aprobada por unanimidad al tratarse de un acuerdo restrictivo del uso de un elemento común”. “No creemos”, continúan, “que sea un punto que pueda regularse en un siempre reglamento de régimen interno, bastando la mayoría”.

 En este sentido, Calvo-Parra indica que “la comunidad de propietarios es soberana para decidir”. “Eso sí”, prosigue, “las cosas hay que hacerlas bien”. De este modo, incide en que este copago debe aprobarse en junta y por unanimidad ya que es una modificación de las normas establecidas en los estatutos. “Tiene que ser aceptado por todos. Basta con que se oponga sólo un propietario para que que esta propuesta no salga adelante“, puntualiza. Aunque reconoce que, habitualmente, estas propuestas se aprueban porque los vecinos no suelen ir a las juntas y después, en el plazo de 30 días del que disponen para recurrir, directamente “pasan del anuncio”.

 

Controversias entre propietarios caseros y sus inquilinos

Este copago, sin embargo, sí puede crear controversias entre los propietarios arrendadores y sus inquilinos. Según Echeandía & Alevito Abogados, “el arrendador debe informar de este nuevo copago al arrendatarios incluirlo en el contrato al describir la vivienda y sus servicios”. “La ocultación de esta información”, continúan, ” podría ser causa de resolución del contrato”, explica. Respecto a los pisos ya alquilados y en los que a posteriori se incluya el copago en sus servicios comunes, estos cobros por uso “podrían ser causa de reconsideración de la renta, ya que en ésta ya se contemplaba el libre acceso a esas zonas comunitarias”.

Lourdes Tejedor, de Administraciones DTI, lleva varias fincas en las que este copago ya existe. “Normalmente, con estos ingresos se financian parte de los gastos de luz o de limpieza, además del mantenimiento de los servicios comunes”, declara. “Hasta ahora”, prosigue, “sólo se cobraba por el pádel en urbanizaciones de cierto nivel, pero ha comenzado a aplicarse ya en todos los bloques”. “El único espacio por el que aún no se cobra es la piscina porque existe la filosofía de que todo el mundo la usa, pero no se descarta que en un futuro llegue también aquí el copago”, prevé.

En la próxima junta de vecinos de uno de los residenciales que gestiona Tejedor aparece entre los puntos el siguiente por iniciativa del presidente: “Revisión del coste de la utilización de instalaciones deportivas y aprobación, si procede. Propuesta: precio del spa cinco euros, del pádel tres euros, del gimnasio un euro (cuando estén las máquinas revisadas)”. “Que se dé luz verde o no a esta propuesta depende del sentido común de la gente, que lo pague el que lo use”, comenta Tejedor.

La administradora de fincas de DTI admite que, por el momento, este copago no se está traduciendo en la reducción del recibo de la comunidad porque todavía no se conocen los ingresos que entrarán por esta vía. “Inicialmente, la comunidad no baja. No se sabe si estos servicios se van a utilizar mucho o poco y, por lo tanto, no se puede rebajar. Habrá que verlo con el tiempo, cuando se hagan las cuentas al final de año”, argumenta, al tiempo que niega que estas nuevas zonas de pago estén cayendo en desuso por la tasa impuesta.

 

Fórmulas para el reembolso

 
Respecto a la forma de pago, Tejedor informa de que en sus fincas que ya se aplica este cobro se está haciendo por domiciliación bancaria evitando que el portero haga de cobrador con una caja: “El conserje apunta el número y letra del piso del residente que hace uso de un servicio y después, junto con el recibo de la comunidad, se le pasa la factura por utilizar una determinada zona”. Calvo-Parra habla de otro sistema, el detarjetas magnéticas. “Cada propietario tiene una especie de tarjeta de crédito que le sirve de llave para entrar en las instalaciones y, directamente, se le carga el gasto.”, indica especificando que no es tan caro como la gente se piensa.

 

Calefacción central en vía de desaparición

En esta línea de “individualización de los gastos”, ahora que llega el invierno, el secretario técnico del Colegio de Administradores de Fincas de Madrid hace alusión al adiós de la calefacción central ahora que llega el invierno. “En muchas comunidades de propietarios se está cobrando ya a cada uno lo que consume en función de contadores instalados para este fin. La calefacción central está abocada a desaparecer a finales de 2017, según se ha marcado en una directiva europea de obligado cumplimiento”, especifica.

Tejedor apunta hacia la misma dirección en cuanto a la calefacción central: “Lo más normal hoy es quitar la calefacción central. La tendencia es que esto se acabe y que cada uno pague lo que gaste, lo que, en este caso, sí produce directamente rebajas importantes en el recibo de la comunidad -hay residenciales donde se tiene muchas horas encendida-. Además, se evitan quejas ya que cada propietario es un mundo en el tema de la temperatura en casa”.

 


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